Cada día, antes de salir a la calle, los humanos -en menor o mayor medida- nos "endomingamos",
nos ponemos el disfraz. Con ello pretendemos ocultar una parte de nosotros que no
queremos mostra a los demás. Pero esa muralla, a veces, flaquea, dejando entrever
el "otro lado" a través de nuestros ojos, de la expresión de nuestra cara, de nuestra
actitud... Crónoca de una jornada particular es un paseo sin concesiones por la
"cara B" de la vivencia humana; tierna, sarcástica, rabiosamente salvaje a veces...
y divertida. Todo ello sazonado de ironía, de mucha ironía.
En habitaciones a oscuras de su alma, las luces de la vida encienden las imágenes que nos quiere relatar. Este libro es el legado de cientos de secuencias vividas, que se abren ante nosotros con la esencia e la pura realidad. Su lenguaje expresa tanta ternura que en ocasiones nos parece haber sido testigos también de lo que estamos leyendo. Desde sus páginas nos contempla la vida, muchas veces el escritor, en sus recuerdos, escribe la soledad de sus propia vida.
En esta obra nos encontramos con las lágrimas más dulces y las risas más alegres como eslabones de una misma cadena. En habitaciones a oscuras de su alma, las luces de la vida encienden las imágenes que nos quiere relatar. Este libro es el legado de cientos de secuencias vividas, que se abren ante nosotros con la esencia e la pura realidad.
Jesús García Aparicio nació en Guijo de Granadilla (Cáceres) en 1961, indisciplinado e incansable, intenta ganarse la vida trabajando e los oficios y quehaceres más pintorescos.
Probablemente el hecho de haber navegado entre muchos mares le convierte en un privilegiado observador de la realidad y de sus interrelaciones. Será por ello que es un entusiasta de Sócrates y de su método, para intentar así, morder la realidad.